Internacional
Publicado el
30 mar 2026

La misión de marzo de la Fundación Alma Abierta en Ecuador va más allá de la ayuda alimentaria y abarca la educación, la tutoría y la difusión del Evangelio, ya que los voluntarios enseñan, rezan y caminan junto a las familias para construir vidas dignas y llenas de esperanza.
Una bolsa de comida puede mantener a una familia durante una semana. Pero el conocimiento y el estímulo pueden sostenerlos toda la vida. Este mes de marzo, la misión de la Fundación Alma Abierta en Ecuador continuó expandiéndose más allá de la ayuda alimentaria hacia algo igualmente vital: la educación, la tutoría y el compartir la Palabra de Dios.
Aprendiendo codo con codo
A través de las comunidades atendidas por Chris y Cindy Parkhurst y su equipo de voluntarios locales, la misión de Open Soul en Ecuador ha estado incorporando momentos educativos en su alcance regular. No se trata de aulas formales. Son mesas de cocina, lugares de reunión de la comunidad y espacios sombreados al aire libre donde los voluntarios se sientan con las familias y comparten conocimientos prácticos junto con aliento espiritual.
Los temas van desde la nutrición básica y la higiene hasta la elaboración de presupuestos y la gestión del hogar. Para los padres, estas conversaciones ofrecen herramientas que pueden aplicar mucho después de que termine la visita. Para los niños, la experiencia de que un adulto dedique tiempo a enseñarles algo nuevo, a invertir en su curiosidad, puede ser formativa de maneras que son difíciles de medir pero imposibles de pasar por alto.

Compartir la Buena Nueva
En el centro de cada visita está el Evangelio. No impuesto, sino ofrecido. Los voluntarios comparten las Escrituras, cuentan historias de la fidelidad de Dios e invitan a la gente a conversar sobre la esperanza, el propósito y el amor de un Dios que no les ha olvidado.
En comunidades donde la pobreza es generacional y las oportunidades parecen lejanas, el mensaje de que cada persona ha sido creada con dignidad y propósito llega de forma diferente a como lo haría en otros lugares. No es teología abstracta. Es un salvavidas. Y así se recibe, a menudo con emoción, a menudo con preguntas, y siempre con la apertura que nace de la confianza que se ha ido construyendo a lo largo de meses y años de presencia constante.
Un equipo en crecimiento, un alcance cada vez mayor
Lo que comenzó hace cinco años a través de la Iglesia de San Spyridon en Loveland, Colorado, se ha convertido en un ministerio sostenido que llega a más de 1.000 personas cada mes. El equipo local de voluntarios, formado y dirigido por Chris y Cindy Parkhurst, sigue creciendo tanto en número como en capacidad. Cada voluntario aporta no sólo su tiempo, sino su propia historia, su propia fe y su propia voluntad de estar presente con personas que necesitan saber que no están solas.

Open Soul Foundation proporciona los recursos que hacen posible este trabajo y está profundamente agradecida por cada voluntario, cada oración y cada comida que llega a una familia necesitada. Pero el recurso más poderoso que ofrece esta misión no se puede meter en una bolsa. Es la presencia constante y fiel de personas que acuden no porque tengan que hacerlo, sino porque creen que merece la pena acudir en ayuda de cada persona a la que sirven.
La Fundación Alma Abierta estuvo aquí.
"Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado" Mateo 28:19-20
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