La guerra interior
7 min15I really don't understand what I'm doing. I do the things I don't want to do, and what I hate doing, that's what I do! 16But if I'm saying that I do what I don't want to, this shows that I admit the law is good and right. 17So it's no longer me who does this, but sin living in me— 18for I know that there's nothing good in me as far as my sinful human nature is concerned. Even though I want to do good, I'm just not able to do it.
16My advice is to walk by the Spirit. Don't satisfy the desires of your sinful human nature. 17For the desires of the sinful nature are opposed to the Spirit, and the desires of the Spirit are opposed to the sinful nature. They fight one another, so you don't do what you want to do.
Las palabras de Pablo en Romanos 7 están entre las frases más honestas de toda la Escritura. Aquí está el apóstol que plantó iglesias en todo el mundo conocido, que escribió cartas que moldearon la historia de la fe cristiana, confesando abiertamente que no hace lo que quiere hacer y hace lo que odia. Esto no es un grito de derrota. Es un mapa de la condición humana.
La tentación tiene tres fuentes principales, y hoy comenzamos con la primera y más íntima: la carne. La carne no es tu cuerpo físico, como si tu piel y tus huesos fueran el problema. La carne es la parte de ti que fue moldeada por la vida separada de Dios. Es el hambre aprendida de autoprotección, autopromoción y autosatisfacción. Es el antiguo conjunto de instintos, hábitos y ansias que existían antes de que el Espíritu Santo residiera en ti.
Lo notable que Pablo deja claro es que recibir el Espíritu no borra la carne. Crea un conflicto. Antes de Cristo, no había guerra dentro de ti porque la carne no tenía verdadera oposición. Cuando llegaste a la fe, entró el Espíritu y comenzó la batalla. La presencia de un conflicto interno no es prueba de que estés fallando. Es prueba de que estás vivo en Cristo.
Gálatas 5 nos da la solución: camina por el Espíritu. La palabra caminar sugiere un movimiento diario y ordinario: no un solo acto dramático, sino una dirección sostenida. No se derrota a la carne ni una vez. La superas, paso a paso, eligiendo repetidamente avanzar hacia lo que el Espíritu desea.
Entender que tu lucha interior tiene un nombre y una explicación es donde empieza la lucha. No eres únicamente roto. Estás librando una batalla que todo creyente siempre ha librado.
Conciencia corporal Siéntate en silencio y observa cualquier tensión o inquietud que estés cargando ahora mismo. Deja que esa sensación te recuerde que el conflicto interno que describe Pablo es real, y está presente en tu cuerpo tanto como en tu mente.
Reflexión Cuando te sientes atraído hacia algo que sabes que está mal, ¿normalmente sientes vergüenza por la atracción en sí, o la reconoces como la carne haciendo lo que hace?
Práctica actual En algún momento hoy, cuando sientas un impulso o antojo —ya sea hacia la comida, una pantalla, una palabra dura o cualquier otra cosa— haz una pausa de cinco segundos antes de actuar y di en voz baja: "Esto es la carne. Puedo elegir de otra manera." Hazlo una vez hoy, intencionadamente y sin juzgar.
Oración Señor, estoy agradecido de que conozcas la guerra que llevo dentro y no te sorprenda. Enséñame a reconocer la carne por lo que es para dejar de avergonzarme de la batalla y empezar a luchar de verdad. Hoy quiero caminar por tu Espíritu, paso a paso. En el nombre de Jesús. Amén






